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Tipos de café que vas a encontrar en tus viajes

Espresso, Capuccino, Americano, Latte…si ya dentro de un mismo país existen varias formas de pedir el café, cuando salimos de nuestras fronteras es aún más complicado conocerlas todas y elegir una que nos guste. Ya no es solo por la forma de prepararlo, sino también por los distintos tipos de cafeteras que encontramos. Así que hemos preparado una pequeña lista, nada exhaustiva, para echaros un mano por si lo necesitáis. Y, si lo que queréis es prepararlo en casa, aquí encontrareis una comparativa de los mejores modelos del mercado.

8 tipos de café que podéis pedir en una cafetería

Espresso

Es el que muchos acaban pidiendo en  muchos países cuando no se aclaran entre la oferta. Este es un café fuerte de color negro profundo y muy aromático de origen italiano. Se suele tomar solo, aunque no habrá problemas si pedimos leche para completarlo. Además, es habitual que haya varías presentaciones dependiendo de la cantidad. Un aviso, cuando es el espresso simple, la cantidad suele ser realmente reducida.

Capuccino

Otro de los reyes en los viajes, ya que todos lo conocemos y es muy fácil de pedir. Su base es un espresso al que se le añade leche vaporizada y espuma de leche a partes iguales. Precisamente la obtención de esta espuma con un vaporizador es una de las claves de su calidad.

Americano

Se trata de un café sin término medio: o gusta mucho o se le odia. En cualquier caso, es inevitable tener que pedirlo en algunos países, ya que se el más frecuente en sus locales. Su preparación es muy sencilla, se trata solamente de un café espresso al cual se le agrega una taza adicional de agua caliente.

Café Latte

No hay que confundirlo con nuestro café con leche. A decir verdad, a menos que estemos en Italia, la mayoría de los que sirven no tienen muchas diferencias con este, pero su preparación debería ser diferente. Así, si somos puristas, hay que saber que se compone de un espresso con tres partes de leche vaporizada.

Mocachino

Ideal para los más golosos que quieran combinar el sabor del café con el del chocolate. Su elaboración es algo más complicada, pero nada del otro mundo. Así, solo hay que añadir algo de leche a un café espresso. Luego se añaden dos cucharadas de cacao y se vuelve a poner al fuego hasta que adquiera la cremosidad deseada. Hoy, como ocurre con los capuccinos, hay máquinas que los preparan automáticamente.

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